Frente a la crisis, las sucesivas administraciones han apelado a la presentación de programas con nombres rimbombantes y despliegues escénicos que, a criterio del especialista Abel Cornejo, carecen de sustentabilidad y profundidad operativa.

Al ser consultado sobre la efectividad de iniciativas recientes como el Plan Roca o el Plan Güemes, Abel Cornejo se mostró sumamente escéptico respecto de su impacto real en el territorio. “Terminan siendo como fuegos artificiales: provocan un efecto de impacto inmediato, pero después se apagan”, describió. “Estas políticas requieren menos espectacularidad y mucha más eficiencia. Reitero: continuidad, financiamiento y el fortalecimiento de la Justicia federal”.

El experto sostuvo que el fortalecimiento de los fueros judiciales con competencia penal es indispensable, pero requiere también de un compromiso ético e ideológico claro por parte de quienes asumen dichas magistraturas. “Se están eligiendo muchos jueces federales con competencia penal y no sé si se les plantea concretamente cuál es su idea al respecto”, cuestionó. “No hay lucha efectiva si todos los poderes del Estado no actúan de manera coordinada”, añadió.

Un pacto

La necesidad de un gran consenso político, similar a los Pactos de la Moncloa en España, en materia de seguridad se vuelve evidente cuando se analiza el nivel de infiltración del narcotráfico en las estructuras del propio Estado. Cornejo recupera el pensamiento del jurista Giuseppe Maggiore para ilustrar la gravedad de la claudicación estatal: “Como él decía: ‘cuanto más baja el Estado, más asciende la mafia’”.

Narcotráfico en el NOA: “La frontera ya se corrió 400 kilómetros hacia adentro”

A partir de allí, estableció una correlación directa entre control territorial y prosperidad económica: “Invertir en seguridad es invertir en desarrollo. El norte es una de las zonas más ricas del país, pero hoy está impregnada por el narcotráfico y eso expulsa la producción lícita”, opinó.

El aspecto más dramático del fenómeno es su vinculación directa con la degradación socioeconómica que atraviesa el país, donde el crimen organizado se presenta como un empleador alternativo ante la falta de horizontes lícitos. “Si no hay un proyecto nacional, el narcotráfico aprovecha la crisis económica y la pobreza para reclutar personas en estado de indigencia”, explicó.

Bombardeo de droga y vuelos clandestinos: la alarmante mutación del narcotráfico en el Norte

La seguridad se convierte, de este modo, en un termómetro preciso de la situación social general. “Por eso no se puede escatimar en financiar la inversión en seguridad; es dinero bien invertido. Hay que ser mucho más severos con la incautación y garantizar transparencia en el destino de lo que se haga con el secuestro de dinero y bienes del narcotráfico, para que se reinviertan inmediatamente en la lucha”, propuso.

Respecto del plano legislativo, el ex procurador se distanció de quienes reclaman nuevas leyes, al considerar que las herramientas actuales son suficientes si se ejecutan con determinación. “Legislativamente, yo diría que hay que hacer muy poco. Me parece que hay que aplicar con mucho más rigor y eficiencia la ley”, aseveró. “A veces no hace falta tanto legislar, sino que las comisiones de seguimiento del Congreso funcionen de manera constante y sesionen en la frontera para ver exactamente qué es lo que está pasando”, añadió.

Aparente calma

Al abordar la aparente calma que se percibe en las capitales de Salta o Tucumán, en comparación con los niveles de violencia explícita que sufre Rosario, Cornejo desmitifica la idea de que el Norte esté a salvo del flagelo, al sugerir que la falta de enfrentamientos abiertos responde a una preocupante e invisible consolidación del delito.

Del “camello” a las avionetas: así cambió el narcotráfico en el Norte en los últimos años

“Si no llegó la violencia como en otros lados es porque no les hizo falta, y eso es mucho más grave todavía”, advirtió. También estableció un contraste con la situación santafesina: “En Rosario la lucha es frontal porque los sectores productivos no están dispuestos a dar el brazo a torcer. Lo más revolucionario en este momento es la generación de fuentes de trabajo lícitas”.

La naturalización del delito en las capas más jóvenes de la sociedad, donde la figura del “bagallero” o del “soldadito” reemplaza las aspiraciones tradicionales de progreso social, aparece como uno de los síntomas más alarmantes de una urgencia que ya no admite dilaciones.

Cómo el narcotráfico invierte millones en tecnología para evadir controles, según un fiscal federal

Ante la cruda realidad de los menores atrapados por el engranaje criminal, Cornejo concluyó con una advertencia y un llamado a la acción inmediata: “No miremos tanto al sur porque todo lo que lllega allá viene de aquí. Hace falta acción concreta y sostenida, buscar a los mejores y ser implacable con la penetración de la corrupción en las fuerzas de seguridad, la Justicia y la política”.